domingo, 20 de julio de 2014

TODO LO QUE NO DIJE AQUEL DÍA.

Tengo el leve recuerdo de un anuncio en la tele.

 Estaba tumbada en mi habitación y oí algo así como "Si tu sueño es bailar..." y suspiré. Ni siquiera me digné a preguntar por aquel campamento. ¿Mis padres tomándose enserio mis sueños? Jamás me dejarían...
Y pasaron las semanas, hasta que llegaron mis notas. Malas. No, no eran malas, todo aprobado. Pero no eran suficiente, no para ellos... Entonces mi madre tuvo la "brillante" idea, según las notas que sacara me permitirían ir a ese sitio en verano. Yo no les había dicho nada, pero no podía parar de buscar sobre ese tema en Internet. Informarme sobre lo que era EDAE. Era evidente que deseaba ir.
Fueron los peores meses de mi vida. Mucho estudiar y problemas de ansiedad contra los exámenes. No manejo muy bien la presión, que se diga...
Pero pude y creo que no fui consciente de donde me metía hasta que llegué... Había gente hablando de competiciones, de academias muy buenas y de años y años de clases... Entonces, cuando entré en la carpa y lo primero que pensé fue en que, por favor, el chaval aquel no me preguntara cuando tiempo llevaba bailando ni que bailaba... Porque a pesar de mis meses yendo a bailar tres veces por semana (mas de dos horas diarias, algunos días llegaban a las 4 horas) no tenía ninguna base "oficial" por así decirlo... Cursos baratos, masterclass gratuitas y bailar en la calle hasta tarde con mis amigos.
Seré sincera, ESTABA ACOJONADA.
Comimos todos juntos y conocí a unos pocos, éramos tantas personas...
Poco a poco me acostumbré al hecho de tener que estar siempre en un sitio o haciendo algo, no teníamos ni un momento. Cosa que no me importó, destrozarme y cansarme siempre han sido cosas que me hacen olvidar...
Las clases de por la mañana eran un poco mas... ¿irregulares? ¡Parecía que cada día nos cambiaran de grupo! Ahí nos conocimos todos de la manera más personal... Con Dempsse y sus momentos de "¿podrias cantarnos algo?" o "¿te importaría hacer algo de eso?" que en verdad significaba un "Hazlo, no tienes motivos para evitarlo. No nos vamos a reir, somos uno" y nos emocionaron algunas historias haciendo que acabáramos todos llenos de lágrimas y abrazándonos.
También con Carlos aprendiendo estilos nuevos para nosotros, como el House,  que nos hicieron reír cuando nos perdíamos y no podíamos volver a hacerlo igual que antes.
Con Karu y su culazo sexy que ¡OH, LO SIENTO YO NO SE PERREAR! nos hizo pasarlo en grande en sus clases. Con expresiones como "cállate, Maricón" o "Muévete cual *inserte animal*" que nos hacían reir y nos daban confianza de manera indirecta.
Pero, sin duda, una de las cosas que más extraño son las comidas... Donde uno empezaba a cantar y le seguían todos, algunos con ritmo y otros (indirecta para Antonio) se ponían a bailar. Más que comidas, parecían reuniones de viejos amigos... De esos que se conocen desde siempre.
Las tardes eran un poco más duras, por lo menos las primeras, ya que todos aprendíamos todas las partes de las coreografías y no sabias muy bien que ibas a bailar al final... Crecimos como bailarines, en ese momento de "esto no me sale" y alguien te lo explicaba enseguida... Aunque muy posiblemente no recordarais los nombres, no importaba. Un equipo es un equipo, ¿no?
El apoyo era incondicional, a pesar de las lesiones, los golpes y los fallos. Risas, abrazos y confianza.
Las duchas es un tema que no voy a nombrar mucho... agua muy fría y poco tiempo. Aunque nos hubieran dado 10 minutos mas... lo siento, si el agua está a 1ºC, no los quiero... Pero ni duchándonos en tiempo record teníamos suficiente tiempo para maquillarnos y tal en esa planta. ¡Ni que nos fuéramos de fiesta! pero daba igual, lo hacíamos de todas formas...
La noche era mi parte favorita del día, Batallas, juegos tontos y mucha música. Siempre, mucha música... Volver gritando detrás de Irati (creo que he escrito bien el nombre) al pasar por el otro campamento. Aquel con el que habíamos bailado en la piscina... ¿manzana, sandia? ¿de donde sacaron esa tontería? Bueno, daba igual, solo salió "mal" Zaida, que acabó en la piscina.
Los días, uno detrás de otro, pasaban demasiado rápido... Entonces llegó la despedida. Dios, nadie me había visto llorar en años y años. Y entonces llegaron 70 idiotas, a los que quería muchísimo, e hicieron que las lagrimas me resbalaran sin que ni siquiera me importara.
Dijisteis cosas muy bonitas ese día, yo hablé diciendo poco, muy poco... quería decir más, pero si lo hacía me pondría a llorar más que antes... pero si no decía nada me arrepentiría siempre. Así que os di las gracias por todo el apoyo y la confianza. Y lo vuelvo a hacer, porque aunque no recuerde los nombres de todos, si que recuerdo todas las caras, personalidades y voces. Fuisteis mi familia por una semana, y creo que algo tan fuerte no se puede romper por unos simples kilómetros.
Gracias por darme una oportunidad, nadie lo había hecho...
Con cariño, Bea, del grupo C... La que dormía en una litera que no era la suya y se hacia fotos por las noches <3

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